martes, 6 de abril de 2021

 DISTANCIAMIEENTO  SOCIAL  SIN DISTANCIAMIENTO  EDUCATIVO:UN EJEMPLO

 

APRENDER  INGLES  CON CANCIONES.

CORNIELES  IDALIA.  HAFFAR K ELIAS   , RODRIGUEZ MELGAREJO JOSE

 

En los últimos  tiempos   se impone  una revisión profunda del acto de educar/enseñar/aprender  que, manteniendo lo que  es  esencial dentro del proceso   coloque  dicha  situación en el plano de la  discusión del mundo de hoy. Resulta   difícil lograr  un equilibrio ante  las  exigencias  planteadas y  la cantidad de variables  que  subyacen en el proceso de enseñar  y aprender,  en tanto conservar lo pedagógico  y las  cantidades  de acciones   a desarrollar ante  la realidad  del mundo circundante. Por  otra parte,  asumir  la realidad  imperante,  el desarrollo tecnológico, la  formación y capacitación del docente, la  dotación de la  infraestructura  tecnológica a los centros  educativos, no es  nada  fácil. Los  procesos  de  transformación que se operan  requieren  que  se produzcan   respuestas  ante  las  demandas  sociales  por  parte del sector  educativo, sin perder    su presencia  en la vida  del hombre. La  escuela  como tal, desde  el jardín de infantes  hasta la universidad  requiere  de respuestas, de  expandir  sus horizontes,  de ubicarse  en nuevos  espacios, y  en una nueva  era. Pudiéramos   pensar  que  ante  una transformación social y tecnológica como la que vivimos hoy; y con  el advenimiento de la  sociedad de la información y del conocimiento, y de  una verdadera  revolución tecnológica, necesitamos   apoyados  en ello,  transformar  nuestra manera  de actuar, sentir, pensar,  y de formarnos y  formar  a los  otros. Un cambio radical de nuestra mentalidad, diríamos  un cambio Copernical, donde  substraerse  a ello   es  desorientarse  y desconectarse de la realidad. Necesitamos  abrir  espacios de discusión, compartir,  crear  juntos,   reflexionar  juntos, colaborar, cooperar entre   nosotros  como seres humanos  pensantes, si queremos afrontar la realidad de un mundo  que  se nos  ofrece  incierto. Requerimos ser  críticos, creativos  y  empáticos. Necesitamos generar  en los niños  deseos  de crear, de  pensar críticamente y  cooperar entre ellos, y eso debe ser la   base  de la  educación de hoy, lo cual permitirá  enfrentar el futuro cercano y/o lejano. Estamos  obligados a practicar   una enseñanza donde  el amor  por  nosotros  y por los demás  sea  fundamental. Hoy  existe  todo  un trabajo  sobre  inteligencia  artificial que  posiblemente a  futuro sea mayúsculo, y  que  de alguna  manera debemos utilizar junto a los  adelantos tecnológicos  y las plataformas  existentes   dentro del marco educativo.  Entonces  ¿por qué  seguir  insistiendo  en una enseñanza  que  no  nos  conduce  a ser  seres  humanos,  sino que pareciéramos  robots, o máquinas  que  repiten cosas?.¿Por qué  insistir  en una enseñanza  que al parecer  nos condena  y nos  enclaustra? ¿Por qué continuar  con una enseñanza libresca, memorística, homogeneizadora? ¿Por qué  no insistir en una enseñanza  más  humana, más  cálida? ¿Por qué  si nacemos  humanos, porque  no llegar a serlo realmente?

 

 La  sociedad  experimenta  cambios no hay tiempo  para detenerse. Existe  un sinfín de  material  informativo,  que  nos obliga a  releer y a buscar en ellos  salidas. Entendemos  cuan polémico es  el tema  educativo, desde  su financiamiento hasta   todas las  variables que son inherentes,  y  cualquier  variable  que se estudie del problema  tiene aristas  insondables.  Necesitamos  como docentes   ser    líderes de nuestra  sociedad,  dirigir  nuestras  tareas   y  ser capaces  de usar  las tecnologías  para incorporarlas  en el aula, como  auxiliares  de nuestro trabajo,  y no  para  que  ella  nos esclavice. Es  tiempo de  entender  como la tecnología  ha  cambiado  nuestra  vida  y como lo que  hacemos  en las  aulas de forma tradicional  ya  no es posible. En este  momento, la  colaboración, la comunicación, la  honestidad, la responsabilidad, la ética, los  valores,  la  empatía, el amor  son bases  del trabajo  para  formar  a los niños de hoy  como  lo que  son, seres  humanos. Pensamos   que  por  necesidad  el docente  de hoy se enfrenta  a un mundo  que  ha cambiado, y que por  ello  requiere  cambiar  su forma de intervenir  en la  educación. Entender  que  el objetivo  es  crear  ciudadanos  felices, empáticos, creativos, críticos, colaboradores   y compasivos. Un individuo que  tenga  conocimientos  de su lengua  y de otra  lengua, que  sea capaz  de tener  disciplina  en el pensar.  Requerimos  darle   un vuelco Copernical  a la educación, inclusive  en los  niveles  superiores.

 

Hoy  un problema  nos  afecta, como es la necesidad  de confinarnos  para  evitar la propagación de un virus  violento  y mortal. Ello  influye directamente en  la educación: estilo de aprendizaje, estrategias, tipos de  aprendizaje, modalidades, evaluación, administración, didácticas, medios  instruccionales, tecnologías   y   muchas  otras  cosas que  de improviso  afectaron  al mundo entero  y que  debemos enfrentar. El  trabajo  del docente  hoy cambió  ¿Qué  tal  si  empezamos a pensar  en el uso de  la inteligencia  artificial o de otras tecnologías ?. ¿En la  posibilidad  de  usar  los recursos  tecnológicos  en beneficio  del trabajo de aula, sea  presencial  o a  distancia, o sea virtual?. Pero, nos preguntamos ¿estamos los  docentes, la  comunidad, nuestros niños, las  instituciones, el Estado,  preparados  para tal situación? Lo más  probable  es  decir...no. ¿Están nuestros  docentes de Educación Básica (nivel  que  nos ocupa) preparados o involucrados  en otras  metodologías  diferentes    a las tradicionales? ¿Qué  representa  esa situación  y  cómo podemos  plantear  sus  múltiples   aproximaciones  para  dar una respuesta  más  o menos efectiva?. ¿Hemos  incursionado alguna vez en eso de trabajar  a  distancia  y con grandes grupos  de alumnos, niños, estudiantes  o público en general? ¿Nos  hemos  centrado  realmente  en el trabajo que debemos  hacer   los  docentes  hoy? ¿Vamos  a seguir   pensando en el aula   con treinta  o veinte niños, oyéndonos y  con  una pizarra  al frente, que  inclusive   puede  ser  de esas de alta tecnología?

 

O  INVENTAMOS    O ERRAMOS  dijo Don Simón Rodríguez  en el siglo XIX  y ello está  vigente.

¿Es posible  llegar a grande grupos  con solvencia, efectividad  y calidad?

¿Es posible  ser amenos  desde la lejanía, desde la distancia, desde la virtualidad?

 

 

 

 

 

 

En muchas oportunidades trabajamos  con grandes  audiencias  utilizando  los  recursos  tecnológicos  a nuestra  disposición  y  aun así estábamos   frente  al oyente, quien podía intervenir  de manera   inmediata.

 

Fotografía 1

 

El profesor  Elías  Haffar  K.  Dando clases  de Origami a más  de  200  personas. (Auditórium Banco Consolidado)

 

En este momento, pareciéramos  estar ante el ensayo  y el error. No vemos a  nuestros  niños, a nuestros  estudiantes, el teléfono, el classroom,  la  televisión, el internet, nos separa  de la caricia  humana.  Necesitamos entonces,    experimentar, buscar  alternativas,  y entender  que podemos  errar, pero   que debemos  continuar y acercarnos  a  ese ser  que  aprende. No es fácil  hablar  de classroom, google meet, b-learning,  o cualquier  otra plataforma a todos   los docentes, a los padres  y mucho menos  si viven aislados de centros  urbanos.

 

 Necesitamos   un marco de referencia. ¿Cómo  asumir  la  enseñanza /aprendizaje  desde  el distanciamiento social necesario?¿Cómo  ayudar a nuestros  niños desde  la  despresencialización? ¿Estamos  todos  padres  y docentes   preparados  para tal empresa? ¿Podría  la inteligencia  artificial ayudar,  y si ello fuese  posible, estamos preparados  para  ello? ¿Puede  seguir la  escuela  cubriendo sus objetivos  a través  de diseños  curriculares,  recargados  y obsoletos?

Se  habla de  educación  a distancia, de  educación virtual, ¿cómo asumirla   para el nivel de la  escuela primaria? ¡Cuántas  preguntas  faltan   por  responder!

 

Valdría  la pena  preguntarse ante esta  realidad   ¿qué  es   y qué  no es la  educación a distancia?,  y ello en virtud  de la  respuesta pretender    una  acción.

Asumimos a García  A (2003)

 

a)    En cada área geográfica, en cada nivel, ámbito, circunstancia, etc., podría decirse que educación/formación a distancia es aquello que hacen los que educan o forman a distancia y aprendizaje a distancia, lo que hacen quienes aprenden a distancia.  Poco aportaríamos con esa respuesta. La pregunta inmediata sería la de qué características, cualificaciones o desarrollos prácticos comporta ser educador a distancia, qué conducta desarrolla quien aprende a distancia. E incluso contestando a esto, la respuesta quedaría incompleta porque el diseño, desarrollo,    control y revisión de los programas supone mucho más que lo que entendemos que desarrollan profesores y aprendices.

El  mismo autor  plantea   algunas  características  sobre  ella.

 

b)    La  casi  permanente  separación del profesor/formador  y el alumno/participante en el espacio y en el tiempo, haciendo la  salvedad que  es esta última variable, puede producirse también interacción síncrona.

c)     El estudio  independiente  en el que  el alumno controla  tiempo espacio, determinados ritmos  de  estudio  y, en algunos casos, itinerarios, actividades, tiempo  de  evaluaciones, etc.,  Rasgo que  puede  complementarse –aunque no como necesario –con las  posibilidades de interacción  en encuentros presenciales  o virtuales que  brindan oportunidades para  la socialización y el aprendizaje  colaborativo.

d)    La  comunicación mediada de doble vía ente   profesor/formador y estudiante y, en algunos  casos de éstos  entre  sí,  a  través  de  diferentes  recursos.

e)    El soporte  de una organización/institución que planifica, diseña, produce  materiales (por  si misma  o por  encargo) y realiza  el seguimiento y motivación del proceso de aprendizaje a través de la tutoría.

 

 

Con  esas características podríamos avanzar una  definición breve  pero que podría ser válida  en numerosos  contextos.

Para  el autor mencionado,  la  educación a distancia  se basa  en un diálogo didáctico mediado entre el profesor (institución)  y el estudiante que, ubicado en espacio  diferente al de aquél, aprende  de forma  independiente  y /o  colaborativa.

Asumiendo sus palabras  estaríamos  hablando educación a  distancia  sí:

-exige  presencialidad

-conducta  de docentes   y discentes desarrolladas  en el mismo espacio  aunque  sean en diferentes  tiempos (aprendizaje, por  ejemplo, a través  del ordenador, necesariamente  ubicado en los  locales de los centros  presenciales).

-Si el programa  exige  relación síncrona

-Si no se posibilita  el estudio  independiente

-Si no se  controla  el tiempo, el espacio   y el estudiante   cada  día  tiene   que  cubrir  ciertos  objetivos.

  Nos  resulta  particularmente  interesante  el planteamiento de García  Aretio  (2003) sobre  la  educación a distancia, la  cual  caracteriza por esa privatización del Aprendizaje y porque  esta modalidad, rescata al estudiante del Grupo de aprendizaje y lo traslada a una situación de mayor intimidad o privacidad. Y no nos planteamos aquí si esta privatización del proceso de enseñanza-aprendizaje inherente a la educación a distancia, es bueno o malo. Lo que subrayamos es que esta privatizada forma de enseñar y aprender, encaja en las tendencias de una sociedad actual que exhibe cada vez más comportamientos relativos al ámbito de lo íntimo. Y todo esto, a pesar de las nuevas corrientes de aprendizaje cooperativo o colaborativo (p.13)

 

Sobre este particular  no quisiéramos plantear  discusiones en este  texto,  sostenemos el gregarismo del hombre,  la  necesidad  de encontrarnos, de comunicarnos, de  asistirnos, de ser  también  en el otro. La  necesidad  de que en los primeros  niveles  de enseñanza  prive la relación maestro/alumno, sin desdeñar  los  otros  niveles.

 

Para  este   trabajo consultamos a 23  padres  y representantes [1] de niños de la  escuela básica y/o  liceos,   y el 95%  consideró  que en este  momento, ante  la pandemia  y el necesario confinamiento   se está  hablando de  educación a distancia, pero para  ellos “esto es una empresa compleja, para la cual   no tienen ningún antecedente”. Un  32%  nos  señaló que  abrir  la opción a distancia  no  les parecía mal, pero que  ignoraban  cómo hacerlo, o como ayudar a los maestros. Sentían cierta  incomodidad en tanto el aislar  a sus hijos de sus amigos, de sus compañeros  y  de sus maestros. Y peor  la  situación en el hogar se hacía  insoportable.

Fabiana  madre de tres  niños  nos dice

 

“Cada  docente  les manda  tarea  por  mi teléfono, me lo abarrotan, siento  que  no aguanto, en una semana, recibo hasta  cinco correos  por niño  y tengo tres  hijos  en edad  escolar”.

 

De estos   padres 

15%  había  estudiado en una Universidad  a distancia.

16%   Tenía  estudios  universitarios  incompletos  y fueron presenciales.

28%   Eran bachilleres

20  %Tenían bachillerato  incompleto

7%   Había  culminado la primaria

8%   Tenia  estudios  universitarios  completos

6%  tenían primaria  incompleta

En cuanto a su lugar de residencia

65%  en zonas  urbana

29%  Zonas  alejadas de centros  urbanos

6%  Interior  del país. El 87%  tiene  teléfono celular y  de ellos el   35%  posee teléfonos inteligentes. El 25 % posee  computadora. Y el 4% laptop. El resto carece  de cualquiera  de estos  dispositivos- 90%  tiene  TV.

 

Ante este  panorama, que posiblemente  sea  mayor si abarcamos la población total, caso Venezuela,   nos preguntamos   si es posible  asumir la despresencialización   ante  la pandemia. Esto implica  que  los niños  recibirían sus clases  a través  de diferentes  medios: TV, classroom (el mejor manejado por los docentes)   o a través  del teléfono (de sus padres). La pregunta  inmediata   que  surge   fue ¿cómo será  el contacto con los niños?  Y la respuesta  masiva  fue: Por  el medio que  usemos. No hay  acercamiento  educativo,  solo una comunicación vía  teléfono de los padres,  correo electrónico, chat, whatsapp.etc.

 

Fabiana  nos dice “no he podido sostener  conversación alguna  con el  maestro o maestra  de mis niños,  la recarga de mi  teléfono es  costosa.  Tenemos  Internet oficial, pero  se va, es lento  y dependemos  de los  bajones  de luz”.

 

Ante  la posibilidad  de  aislamiento consultamos a 10  niños sobre   estudiar  en su casa y estas fueron sus  respuestas.

Cuadro 1

Niños

Te  gusta  internet

te  gusta  estudiar por  internet

Te  gusta  ir  a la escuela

Razón para ir  o  no a la escuela

1

sí,  me  divierto

no, es un fastidio

Si.

Me  divierto con mis amigo

 

2

sí, juego con mis amigos

No, no entiendo nada

Si

Hablo con mis amigos

3

si

Es  fastidioso

Si

Estoy con mis amigos

4

si

No me  gusta

a veces sí, a veces  no

Por  las tareas

5

si

a  veces

si

Mis  amistades

6

Claro

No

si

Mis  compañeros

7

Claro que  si

algunas  veces

si

Mis  amigos

8

Es  divertido

No

A veces

Entiendo mejor  y por mis amigos

9

Me  gusta  mucho

No

Poco

Por  mis amigos

10

sí, me  gusta

No

si

Por  mis  amigos

 

 

¿Cómo se produce   el encuentro  niños  y docentes?

 

Definitivamente  no se produce, al menos  en los  padres  y niños  consultados. 

 

Posiblemente  con  estas   ideas  en mente  elaboramos  el presente trabajo. De tal manera  que  sobre esa  estructura, dimos  especial  importancia  al acercamiento educativo a pesar de la distancia en el nivel de estudio abordado.  Decimos eso, tratando  de evidenciar  la importancia  del ser  que se  educa, que se  forma  y su capacidad  para  emocionarse  con lo que  aprende, de sentir  cerca   a su interlocutor, por  muy lejos que  esté  de  él. Forlari (1992)

  plantea que  la  concepción postmoderna ha puesto de manifiesto  enormes  lagunas en el desarrollo de  la  cultura y la  educación de la  época  moderna. Muchas  cosas  que   desentendió la modernidad como la  corporeidad, los límites  del logo, el valor  del presente, las  emociones, los  sentimientos  y afectos, la importancia  de la micro política, la no universalidad de las normas, la valoración de lo estético, y expresivo, la  importancia  de las  actitudes  de tolerancia y respeto a la multiplicidad  y pluralidad, la desmitificación de los principios y del rol de la ciencia  y la técnica, el rechazo al militarismo y al endiosamiento de la razón” (en  Pérez  G. p. 62).

 

El trabajo del docente de Educación Básica, ante  la realidad  actual   obviamente  sería  no presencial, lo  cual   saca  al sujeto de su entorno natural, y en el caso del niño genera  un desfase. Para  él, la  escuela  es presencial, su maestro está  al lado, media  entre él y el conocimiento, el  maestro  lo ayuda, lo asiste, lo apoya en la  construcción de   su aprendizaje, cara a  cara.  De allí que  pareciera  necesario  buscar  salidas   a través  de las reflexiones  personales, la  búsqueda  compartida, el fortalecimiento del hombre  como elemento fundamental de la educación  y como hacedor de cultura, para  poder  asumir  el reto  de la despresencialización. En definitiva, la  medida  de un cambio educativo, de un cambio de mentalidad  sobre lo que hacemos   se  reflejará  en el producto final, del niño, joven  o adulto que  hayamos formado. Hoy  es  una necesidad. No  se trata de ofrecer  un modelo, son reflexiones, que  nacen  a  partir de vivir  dicha  realidad.  Todos  confinados,  necesitamos  seguir  educando y desarrollar  procesos de aprendizajes, y esta vez  fuera  del recinto escolar, pero con las exigencias  del recinto escolar. El aprendizaje es algo individual, y el profesor  es mediador  en dicha actividad, pero ante  la realidad, el docente, los padres, la comunidad, el estado, se convierten en elementos  de suprema importancia.

 

 El docente   no es un mero  tamizador, y los sesgos  que pueden ocurrir  son  severos.  No  es una visión simplista, no es reducir  a preguntas  y respuestas  lo que se enseña,  no es  encontrar  una receta, no es  dar   una  clase  por  un medio, sea  cual sea,  sin considerar  sus  consecuencias. El problema  es mucho más  complejo. Como dice  un dicho alemán  “es preferible un peligro con fin, que un sin fin en peligro”.

Los  docentes  no tienen las respuestas,  y si no tenemos la preparación adecuada menos. Es posible  que  tengamos   que  buscar alternativas, como aquello de aprender haciendo a través  de la acción, aplicable  a docentes  y alumnos  alrededor  de unas prácticas y  tecnologías,  que  ayuden al docente, al estudiante   y a la misma familia  que  queda involucrada  en dicho proceso. Aquí es necesario asumir, los medios tecnológicos, el lenguaje,  la  evaluación,  la  empatía,  los  roles  de los involucrados, los horarios,  las  estrategias, los contenidos, las metódicas, y diríamos  las políticas  educativas  de un país;   en términos  generales   ello no es fácil si no hay  voluntad. Ello requiere  reflexionar,  sobre  los roles   como dijimos   de los involucrados. Demanda  de búsquedas   de  experiencias  y asumirlas, ponerlas  en práctica, mejorarlas. Trabajar  con aquellas  experiencias  válidas  que  sabemos  muchos  docentes  han emprendido y  volcarnos  en su mejoramiento.

 

 En este  trabajo  nosotros  no queremos apuntar  a  todos  los  elementos   que involucran  actividades  de esta naturaleza, nos preocupa,  el distanciamiento- alumno/profesor  y  sobre  todo en los primeros  niveles. Hay  muchas investigaciones  que  apuntan hacia  las metódicas, didácticas, técnicas de enseñanza, evaluación  etc. Pero ella  apuntan a la presencialidad (Escuela  Básica),  y  no tenemos  por  lo menos  que  conozcamos [2] experiencias  en niños. La  separación  entre  ambos (maestro/niño)  sobre  todo de los más  chicos,  es problemática. Ellos  se encuentran en una  edad  donde el contacto físico  es fundamental (con sus   familiares, con sus maestros, con sus amigos). La  pandemia  ha generado un distanciamiento necesario  y vital,  y dependerá    en gran medida de la habilidad  del docente,  disminuir  dicho distanciamiento,  asumir   la responsabilidad  de una estrategia  para  lo cual no estaba preparado  y este es el caso en que   nos  subsume esta calamidad.

 ¿Cómo vencer  el distanciamiento?   ¿Cómo hacer  para acercarnos  al alumno   y ayudarlo en la  construcción de su aprendizaje? Cómo hacer  que  no se  sienta  solo  y  que  se haga  responsable  de  lo que  aprende?

Pensamos   que  aquí  el proceso formativo del docente es fundamental y que ello requiere de una verdadera  conjunción  de procesos, donde  su propia  práctica  es vital  para  desarrollar  experiencias  de aprendizaje   y compartirlas  con otros  docentes. En consecuencia  la  formación del docente de hoy  debe apoyarse en la  integración, en la interdisciplinaridad, en el desarrollo profesional  y personal, en su madurez  intelectual. 

 

No pretendemos  ofrecer  recetas, solo analizamos la situación y reflexionamos  sobre ella, y  citamos  un ejemplo donde  planteado lo que señalamos como acercarse  en la distancia, a pesar  de la  distancia, se observa  con cierta  rigurosidad.  Es por  tanto  el objetivo de  este  trabajo, el  que podamos contribuir   a  una enseñanza  significativa   y de ayuda  a nuestros  docentes  y estudiantes a pesar de  estar separados. Trabajamos en  varios  capítulos  exponiendo nuestro marco referencial  y  dejamos  el último capítulo para  esbozar la experiencia  del profesor Rodríguez  Melgarejo, el cual   consideramos  bastante  interesante  para ilustrar  nuestro planteamiento. Dejamos  constancia  que  nuestro encuentro  con el Maestro Melgarejo fue  producto de  nuestra  búsqueda  de soluciones  al  problema planteado: distanciamiento social sin distanciamiento educativo. Y   cuyo encuentro  fortuito  nos permitió  concluir  que muchos  docentes  están en la misma  búsqueda. Acercarse  al estudiante en la distancia, a pesar  de la  distancia.

Trabajamos con la  investigación documental a  través de la  consulta  a documentos, investigaciones sobre el tema  libros, revistas, periódicos, cuerpos legales, que  nos  permitieran recolectar  toda la información posible sobre la temática, compilarla, organizarla, para luego  interpretar  y analizar  la información existente.  De la  misma  forma   nos  valimos  de la investigación de campo extrayendo directamente  de la realidad  a través  del uso de técnicas  de  recolección (entrevistas y encuestas ) con el fin de dar respuestas  al problema planteado. Iniciamos  una etapa  exploratoria  a fin de conocer  más  de cerca las limitaciones  que nos impidieran el acercarnos al objeto investigado. Procedimos a las  discusiones  entre los investigadores  y confrontación con los entrevistados  a fin de cercioramos  de  sus respuestas para  la redacción final. Estas  últimas  se apoyaron en tablas  y cuadros  estadísticos producto del análisis de la información. 

Por  último hicimos   uso de   la  investigación acción, ayudándonos con Anzola (2006) y  Elliot (1993) con el propósito  de asumir   nuestro rol de investigadores  y  de participantes, combinando el conocimiento teórico y el conocimiento de un contexto  determinado a fin de mejorar  la  racionalidad  y la comprensión de  las  prácticas  educativas  a través, no solo de la identificación  de un problema específico, que pudiera  ayudarse  a resolver mediante  la acción. Por  ello volvimos  muchas veces sobre los datos  recabados, lo cual nos permitió reinterpretar y contrastar con nuevas  fuentes. Por  último queremos  agradecer  a  los  docentes  y padres  que  colaboraron con nosotros   y muy especialmente  al Profesor  Rodríguez  Melgarejo por  aceptarnos  como alumnos  y  por  ayudarnos  en este  trabajo con su  valiosa  experiencia.

Es  nuestra  mayor  preocupación y abrigamos  la esperanza de que la lectura  de este material, y por  consiguiente  su reflexión crítica, generen luces sobre  este problema  y  que ello  se  convierta  en una contribución  en la  discusión de  la problemática  planteada.          Los  autores.



[1] Datos  obtenidos  en Venezuela. Distrito Capital. Septiembre  2020

[2] Aunque  el profesor  García  Aretio  apunta  a una  experiencia  ocurrida  en España.