DISTANCIAMIEENTO SOCIAL SIN DISTANCIAMIENTO EDUCATIVO:UN EJEMPLO
APRENDER INGLES CON CANCIONES.
CORNIELES IDALIA. HAFFAR K ELIAS , RODRIGUEZ MELGAREJO JOSE
En los últimos tiempos se impone una revisión profunda del acto de educar/enseñar/aprender que, manteniendo lo que es esencial dentro del proceso coloque dicha situación en el plano de la discusión del mundo de hoy. Resulta difícil lograr un equilibrio ante las exigencias planteadas y la cantidad de variables que subyacen en el proceso de enseñar y aprender, en tanto conservar lo pedagógico y las cantidades de acciones a desarrollar ante la realidad del mundo circundante. Por otra parte, asumir la realidad imperante, el desarrollo tecnológico, la formación y capacitación del docente, la dotación de la infraestructura tecnológica a los centros educativos, no es nada fácil. Los procesos de transformación que se operan requieren que se produzcan respuestas ante las demandas sociales por parte del sector educativo, sin perder su presencia en la vida del hombre. La escuela como tal, desde el jardín de infantes hasta la universidad requiere de respuestas, de expandir sus horizontes, de ubicarse en nuevos espacios, y en una nueva era. Pudiéramos pensar que ante una transformación social y tecnológica como la que vivimos hoy; y con el advenimiento de la sociedad de la información y del conocimiento, y de una verdadera revolución tecnológica, necesitamos apoyados en ello, transformar nuestra manera de actuar, sentir, pensar, y de formarnos y formar a los otros. Un cambio radical de nuestra mentalidad, diríamos un cambio Copernical, donde substraerse a ello es desorientarse y desconectarse de la realidad. Necesitamos abrir espacios de discusión, compartir, crear juntos, reflexionar juntos, colaborar, cooperar entre nosotros como seres humanos pensantes, si queremos afrontar la realidad de un mundo que se nos ofrece incierto. Requerimos ser críticos, creativos y empáticos. Necesitamos generar en los niños deseos de crear, de pensar críticamente y cooperar entre ellos, y eso debe ser la base de la educación de hoy, lo cual permitirá enfrentar el futuro cercano y/o lejano. Estamos obligados a practicar una enseñanza donde el amor por nosotros y por los demás sea fundamental. Hoy existe todo un trabajo sobre inteligencia artificial que posiblemente a futuro sea mayúsculo, y que de alguna manera debemos utilizar junto a los adelantos tecnológicos y las plataformas existentes dentro del marco educativo. Entonces ¿por qué seguir insistiendo en una enseñanza que no nos conduce a ser seres humanos, sino que pareciéramos robots, o máquinas que repiten cosas?.¿Por qué insistir en una enseñanza que al parecer nos condena y nos enclaustra? ¿Por qué continuar con una enseñanza libresca, memorística, homogeneizadora? ¿Por qué no insistir en una enseñanza más humana, más cálida? ¿Por qué si nacemos humanos, porque no llegar a serlo realmente?
La sociedad experimenta cambios no hay tiempo para detenerse. Existe un sinfín de material informativo, que nos obliga a releer y a buscar en ellos salidas. Entendemos cuan polémico es el tema educativo, desde su financiamiento hasta todas las variables que son inherentes, y cualquier variable que se estudie del problema tiene aristas insondables. Necesitamos como docentes ser líderes de nuestra sociedad, dirigir nuestras tareas y ser capaces de usar las tecnologías para incorporarlas en el aula, como auxiliares de nuestro trabajo, y no para que ella nos esclavice. Es tiempo de entender como la tecnología ha cambiado nuestra vida y como lo que hacemos en las aulas de forma tradicional ya no es posible. En este momento, la colaboración, la comunicación, la honestidad, la responsabilidad, la ética, los valores, la empatía, el amor son bases del trabajo para formar a los niños de hoy como lo que son, seres humanos. Pensamos que por necesidad el docente de hoy se enfrenta a un mundo que ha cambiado, y que por ello requiere cambiar su forma de intervenir en la educación. Entender que el objetivo es crear ciudadanos felices, empáticos, creativos, críticos, colaboradores y compasivos. Un individuo que tenga conocimientos de su lengua y de otra lengua, que sea capaz de tener disciplina en el pensar. Requerimos darle un vuelco Copernical a la educación, inclusive en los niveles superiores.
Hoy un problema nos afecta, como es la necesidad de confinarnos para evitar la propagación de un virus violento y mortal. Ello influye directamente en la educación: estilo de aprendizaje, estrategias, tipos de aprendizaje, modalidades, evaluación, administración, didácticas, medios instruccionales, tecnologías y muchas otras cosas que de improviso afectaron al mundo entero y que debemos enfrentar. El trabajo del docente hoy cambió ¿Qué tal si empezamos a pensar en el uso de la inteligencia artificial o de otras tecnologías ?. ¿En la posibilidad de usar los recursos tecnológicos en beneficio del trabajo de aula, sea presencial o a distancia, o sea virtual?. Pero, nos preguntamos ¿estamos los docentes, la comunidad, nuestros niños, las instituciones, el Estado, preparados para tal situación? Lo más probable es decir...no. ¿Están nuestros docentes de Educación Básica (nivel que nos ocupa) preparados o involucrados en otras metodologías diferentes a las tradicionales? ¿Qué representa esa situación y cómo podemos plantear sus múltiples aproximaciones para dar una respuesta más o menos efectiva?. ¿Hemos incursionado alguna vez en eso de trabajar a distancia y con grandes grupos de alumnos, niños, estudiantes o público en general? ¿Nos hemos centrado realmente en el trabajo que debemos hacer los docentes hoy? ¿Vamos a seguir pensando en el aula con treinta o veinte niños, oyéndonos y con una pizarra al frente, que inclusive puede ser de esas de alta tecnología?
O INVENTAMOS O ERRAMOS dijo Don Simón Rodríguez en el siglo XIX y ello está vigente.
¿Es posible llegar a grande grupos con solvencia, efectividad y calidad?
¿Es posible ser amenos desde la lejanía, desde la distancia, desde la virtualidad?
’
En muchas oportunidades trabajamos con grandes audiencias utilizando los recursos tecnológicos a nuestra disposición y aun así estábamos frente al oyente, quien podía intervenir de manera inmediata.
Fotografía 1
El profesor Elías Haffar K. Dando clases de Origami a más de 200 personas. (Auditórium Banco Consolidado)
En este momento, pareciéramos estar ante el ensayo y el error. No vemos a nuestros niños, a nuestros estudiantes, el teléfono, el classroom, la televisión, el internet, nos separa de la caricia humana. Necesitamos entonces, experimentar, buscar alternativas, y entender que podemos errar, pero que debemos continuar y acercarnos a ese ser que aprende. No es fácil hablar de classroom, google meet, b-learning, o cualquier otra plataforma a todos los docentes, a los padres y mucho menos si viven aislados de centros urbanos.
Necesitamos un marco de referencia. ¿Cómo asumir la enseñanza /aprendizaje desde el distanciamiento social necesario?¿Cómo ayudar a nuestros niños desde la despresencialización? ¿Estamos todos padres y docentes preparados para tal empresa? ¿Podría la inteligencia artificial ayudar, y si ello fuese posible, estamos preparados para ello? ¿Puede seguir la escuela cubriendo sus objetivos a través de diseños curriculares, recargados y obsoletos?
Se habla de educación a distancia, de educación virtual, ¿cómo asumirla para el nivel de la escuela primaria? ¡Cuántas preguntas faltan por responder!
Valdría la pena preguntarse ante esta realidad ¿qué es y qué no es la educación a distancia?, y ello en virtud de la respuesta pretender una acción.
Asumimos a García A (2003)
a) En cada área geográfica, en cada nivel, ámbito, circunstancia, etc., podría decirse que educación/formación a distancia es aquello que hacen los que educan o forman a distancia y aprendizaje a distancia, lo que hacen quienes aprenden a distancia. Poco aportaríamos con esa respuesta. La pregunta inmediata sería la de qué características, cualificaciones o desarrollos prácticos comporta ser educador a distancia, qué conducta desarrolla quien aprende a distancia. E incluso contestando a esto, la respuesta quedaría incompleta porque el diseño, desarrollo, control y revisión de los programas supone mucho más que lo que entendemos que desarrollan profesores y aprendices.
El mismo autor plantea algunas características sobre ella.
b) La casi permanente separación del profesor/formador y el alumno/participante en el espacio y en el tiempo, haciendo la salvedad que es esta última variable, puede producirse también interacción síncrona.
c) El estudio independiente en el que el alumno controla tiempo espacio, determinados ritmos de estudio y, en algunos casos, itinerarios, actividades, tiempo de evaluaciones, etc., Rasgo que puede complementarse –aunque no como necesario –con las posibilidades de interacción en encuentros presenciales o virtuales que brindan oportunidades para la socialización y el aprendizaje colaborativo.
d) La comunicación mediada de doble vía ente profesor/formador y estudiante y, en algunos casos de éstos entre sí, a través de diferentes recursos.
e) El soporte de una organización/institución que planifica, diseña, produce materiales (por si misma o por encargo) y realiza el seguimiento y motivación del proceso de aprendizaje a través de la tutoría.
Con esas características podríamos avanzar una definición breve pero que podría ser válida en numerosos contextos.
Para el autor mencionado, la educación a distancia se basa en un diálogo didáctico mediado entre el profesor (institución) y el estudiante que, ubicado en espacio diferente al de aquél, aprende de forma independiente y /o colaborativa.
Asumiendo sus palabras estaríamos hablando educación a distancia sí:
-exige presencialidad
-conducta de docentes y discentes desarrolladas en el mismo espacio aunque sean en diferentes tiempos (aprendizaje, por ejemplo, a través del ordenador, necesariamente ubicado en los locales de los centros presenciales).
-Si el programa exige relación síncrona
-Si no se posibilita el estudio independiente
-Si no se controla el tiempo, el espacio y el estudiante cada día tiene que cubrir ciertos objetivos.
Nos resulta particularmente interesante el planteamiento de García Aretio (2003) sobre la educación a distancia, la cual caracteriza por esa privatización del Aprendizaje y porque esta modalidad, rescata al estudiante del Grupo de aprendizaje y lo traslada a una situación de mayor intimidad o privacidad. Y no nos planteamos aquí si esta privatización del proceso de enseñanza-aprendizaje inherente a la educación a distancia, es bueno o malo. Lo que subrayamos es que esta privatizada forma de enseñar y aprender, encaja en las tendencias de una sociedad actual que exhibe cada vez más comportamientos relativos al ámbito de lo íntimo. Y todo esto, a pesar de las nuevas corrientes de aprendizaje cooperativo o colaborativo (p.13)
Sobre este particular no quisiéramos plantear discusiones en este texto, sostenemos el gregarismo del hombre, la necesidad de encontrarnos, de comunicarnos, de asistirnos, de ser también en el otro. La necesidad de que en los primeros niveles de enseñanza prive la relación maestro/alumno, sin desdeñar los otros niveles.
Para este trabajo consultamos a 23 padres y representantes [1] de niños de la escuela básica y/o liceos, y el 95% consideró que en este momento, ante la pandemia y el necesario confinamiento se está hablando de educación a distancia, pero para ellos “esto es una empresa compleja, para la cual no tienen ningún antecedente”. Un 32% nos señaló que abrir la opción a distancia no les parecía mal, pero que ignoraban cómo hacerlo, o como ayudar a los maestros. Sentían cierta incomodidad en tanto el aislar a sus hijos de sus amigos, de sus compañeros y de sus maestros. Y peor la situación en el hogar se hacía insoportable.
Fabiana madre de tres niños nos dice
“Cada docente les manda tarea por mi teléfono, me lo abarrotan, siento que no aguanto, en una semana, recibo hasta cinco correos por niño y tengo tres hijos en edad escolar”.
De estos padres
15% había estudiado en una Universidad a distancia.
16% Tenía estudios universitarios incompletos y fueron presenciales.
28% Eran bachilleres
20 %Tenían bachillerato incompleto
7% Había culminado la primaria
8% Tenia estudios universitarios completos
6% tenían primaria incompleta
En cuanto a su lugar de residencia
65% en zonas urbana
29% Zonas alejadas de centros urbanos
6% Interior del país. El 87% tiene teléfono celular y de ellos el 35% posee teléfonos inteligentes. El 25 % posee computadora. Y el 4% laptop. El resto carece de cualquiera de estos dispositivos- 90% tiene TV.
Ante este panorama, que posiblemente sea mayor si abarcamos la población total, caso Venezuela, nos preguntamos si es posible asumir la despresencialización ante la pandemia. Esto implica que los niños recibirían sus clases a través de diferentes medios: TV, classroom (el mejor manejado por los docentes) o a través del teléfono (de sus padres). La pregunta inmediata que surge fue ¿cómo será el contacto con los niños? Y la respuesta masiva fue: Por el medio que usemos. No hay acercamiento educativo, solo una comunicación vía teléfono de los padres, correo electrónico, chat, whatsapp.etc.
Fabiana nos dice “no he podido sostener conversación alguna con el maestro o maestra de mis niños, la recarga de mi teléfono es costosa. Tenemos Internet oficial, pero se va, es lento y dependemos de los bajones de luz”.
Ante la posibilidad de aislamiento consultamos a 10 niños sobre estudiar en su casa y estas fueron sus respuestas.
Cuadro 1
|
Niños |
Te gusta internet |
te gusta estudiar por internet |
Te gusta ir a la escuela |
Razón para ir o no a la escuela |
|
1 |
sí, me divierto |
no, es un fastidio |
Si. |
Me divierto con mis amigo
|
|
2 |
sí, juego con mis amigos |
No, no entiendo nada |
Si |
Hablo con mis amigos |
|
3 |
si |
Es fastidioso |
Si |
Estoy con mis amigos |
|
4 |
si |
No me gusta |
a veces sí, a veces no |
Por las tareas |
|
5 |
si |
a veces |
si |
Mis amistades |
|
6 |
Claro |
No |
si |
Mis compañeros |
|
7 |
Claro que si |
algunas veces |
si |
Mis amigos |
|
8 |
Es divertido |
No |
A veces |
Entiendo mejor y por mis amigos |
|
9 |
Me gusta mucho |
No |
Poco |
Por mis amigos |
|
10 |
sí, me gusta |
No |
si |
Por mis amigos |
¿Cómo se produce el encuentro niños y docentes?
Definitivamente no se produce, al menos en los padres y niños consultados.
Posiblemente con estas ideas en mente elaboramos el presente trabajo. De tal manera que sobre esa estructura, dimos especial importancia al acercamiento educativo a pesar de la distancia en el nivel de estudio abordado. Decimos eso, tratando de evidenciar la importancia del ser que se educa, que se forma y su capacidad para emocionarse con lo que aprende, de sentir cerca a su interlocutor, por muy lejos que esté de él. Forlari (1992)
plantea que la concepción postmoderna ha puesto de manifiesto enormes lagunas en el desarrollo de la cultura y la educación de la época moderna. Muchas cosas que desentendió la modernidad como la corporeidad, los límites del logo, el valor del presente, las emociones, los sentimientos y afectos, la importancia de la micro política, la no universalidad de las normas, la valoración de lo estético, y expresivo, la importancia de las actitudes de tolerancia y respeto a la multiplicidad y pluralidad, la desmitificación de los principios y del rol de la ciencia y la técnica, el rechazo al militarismo y al endiosamiento de la razón” (en Pérez G. p. 62).
El trabajo del docente de Educación Básica, ante la realidad actual obviamente sería no presencial, lo cual saca al sujeto de su entorno natural, y en el caso del niño genera un desfase. Para él, la escuela es presencial, su maestro está al lado, media entre él y el conocimiento, el maestro lo ayuda, lo asiste, lo apoya en la construcción de su aprendizaje, cara a cara. De allí que pareciera necesario buscar salidas a través de las reflexiones personales, la búsqueda compartida, el fortalecimiento del hombre como elemento fundamental de la educación y como hacedor de cultura, para poder asumir el reto de la despresencialización. En definitiva, la medida de un cambio educativo, de un cambio de mentalidad sobre lo que hacemos se reflejará en el producto final, del niño, joven o adulto que hayamos formado. Hoy es una necesidad. No se trata de ofrecer un modelo, son reflexiones, que nacen a partir de vivir dicha realidad. Todos confinados, necesitamos seguir educando y desarrollar procesos de aprendizajes, y esta vez fuera del recinto escolar, pero con las exigencias del recinto escolar. El aprendizaje es algo individual, y el profesor es mediador en dicha actividad, pero ante la realidad, el docente, los padres, la comunidad, el estado, se convierten en elementos de suprema importancia.
El docente no es un mero tamizador, y los sesgos que pueden ocurrir son severos. No es una visión simplista, no es reducir a preguntas y respuestas lo que se enseña, no es encontrar una receta, no es dar una clase por un medio, sea cual sea, sin considerar sus consecuencias. El problema es mucho más complejo. Como dice un dicho alemán “es preferible un peligro con fin, que un sin fin en peligro”.
Los docentes no tienen las respuestas, y si no tenemos la preparación adecuada menos. Es posible que tengamos que buscar alternativas, como aquello de aprender haciendo a través de la acción, aplicable a docentes y alumnos alrededor de unas prácticas y tecnologías, que ayuden al docente, al estudiante y a la misma familia que queda involucrada en dicho proceso. Aquí es necesario asumir, los medios tecnológicos, el lenguaje, la evaluación, la empatía, los roles de los involucrados, los horarios, las estrategias, los contenidos, las metódicas, y diríamos las políticas educativas de un país; en términos generales ello no es fácil si no hay voluntad. Ello requiere reflexionar, sobre los roles como dijimos de los involucrados. Demanda de búsquedas de experiencias y asumirlas, ponerlas en práctica, mejorarlas. Trabajar con aquellas experiencias válidas que sabemos muchos docentes han emprendido y volcarnos en su mejoramiento.
En este trabajo nosotros no queremos apuntar a todos los elementos que involucran actividades de esta naturaleza, nos preocupa, el distanciamiento- alumno/profesor y sobre todo en los primeros niveles. Hay muchas investigaciones que apuntan hacia las metódicas, didácticas, técnicas de enseñanza, evaluación etc. Pero ella apuntan a la presencialidad (Escuela Básica), y no tenemos por lo menos que conozcamos [2] experiencias en niños. La separación entre ambos (maestro/niño) sobre todo de los más chicos, es problemática. Ellos se encuentran en una edad donde el contacto físico es fundamental (con sus familiares, con sus maestros, con sus amigos). La pandemia ha generado un distanciamiento necesario y vital, y dependerá en gran medida de la habilidad del docente, disminuir dicho distanciamiento, asumir la responsabilidad de una estrategia para lo cual no estaba preparado y este es el caso en que nos subsume esta calamidad.
¿Cómo vencer el distanciamiento? ¿Cómo hacer para acercarnos al alumno y ayudarlo en la construcción de su aprendizaje? Cómo hacer que no se sienta solo y que se haga responsable de lo que aprende?
Pensamos que aquí el proceso formativo del docente es fundamental y que ello requiere de una verdadera conjunción de procesos, donde su propia práctica es vital para desarrollar experiencias de aprendizaje y compartirlas con otros docentes. En consecuencia la formación del docente de hoy debe apoyarse en la integración, en la interdisciplinaridad, en el desarrollo profesional y personal, en su madurez intelectual.
No pretendemos ofrecer recetas, solo analizamos la situación y reflexionamos sobre ella, y citamos un ejemplo donde planteado lo que señalamos como acercarse en la distancia, a pesar de la distancia, se observa con cierta rigurosidad. Es por tanto el objetivo de este trabajo, el que podamos contribuir a una enseñanza significativa y de ayuda a nuestros docentes y estudiantes a pesar de estar separados. Trabajamos en varios capítulos exponiendo nuestro marco referencial y dejamos el último capítulo para esbozar la experiencia del profesor Rodríguez Melgarejo, el cual consideramos bastante interesante para ilustrar nuestro planteamiento. Dejamos constancia que nuestro encuentro con el Maestro Melgarejo fue producto de nuestra búsqueda de soluciones al problema planteado: distanciamiento social sin distanciamiento educativo. Y cuyo encuentro fortuito nos permitió concluir que muchos docentes están en la misma búsqueda. Acercarse al estudiante en la distancia, a pesar de la distancia.
Trabajamos con la investigación documental a través de la consulta a documentos, investigaciones sobre el tema libros, revistas, periódicos, cuerpos legales, que nos permitieran recolectar toda la información posible sobre la temática, compilarla, organizarla, para luego interpretar y analizar la información existente. De la misma forma nos valimos de la investigación de campo extrayendo directamente de la realidad a través del uso de técnicas de recolección (entrevistas y encuestas ) con el fin de dar respuestas al problema planteado. Iniciamos una etapa exploratoria a fin de conocer más de cerca las limitaciones que nos impidieran el acercarnos al objeto investigado. Procedimos a las discusiones entre los investigadores y confrontación con los entrevistados a fin de cercioramos de sus respuestas para la redacción final. Estas últimas se apoyaron en tablas y cuadros estadísticos producto del análisis de la información.
Por último hicimos uso de la investigación acción, ayudándonos con Anzola (2006) y Elliot (1993) con el propósito de asumir nuestro rol de investigadores y de participantes, combinando el conocimiento teórico y el conocimiento de un contexto determinado a fin de mejorar la racionalidad y la comprensión de las prácticas educativas a través, no solo de la identificación de un problema específico, que pudiera ayudarse a resolver mediante la acción. Por ello volvimos muchas veces sobre los datos recabados, lo cual nos permitió reinterpretar y contrastar con nuevas fuentes. Por último queremos agradecer a los docentes y padres que colaboraron con nosotros y muy especialmente al Profesor Rodríguez Melgarejo por aceptarnos como alumnos y por ayudarnos en este trabajo con su valiosa experiencia.
Es nuestra mayor preocupación y abrigamos la esperanza de que la lectura de este material, y por consiguiente su reflexión crítica, generen luces sobre este problema y que ello se convierta en una contribución en la discusión de la problemática planteada. Los autores.