sábado, 8 de junio de 2019

EL DOCENTE Y SU AUTONOMÍA


·  El docente y su  autonomía  dentro del subsistema


Un  elemento dentro de nuestro planteamiento lo constituye el  docente.
Llevar a cabo la docencia compartida  implica  autonomía como docente en  el trabajo académico, algo bien difícil de entender. Porque  no es hacer lo que quiero, sino  lo que necesito hacer, en el momento preciso que debo hacerlo. Es tener  la competencia para hacerlo. Considerar el trabajo  con otros, analizar el problema con otros, asumir responsabilidades con otros  y actuar con otros, es una competencia a adquirir en la práctica y la metódica que proponemos. Planificar  con otros, analizando  una problemática  en toda su complejidad  y asumiendo los problemas susceptibles de resolver dependiendo del nivel educativo donde se produce el proceso de enseñanza como parte de este proceso. Aprender es difícil, cuánto más lo es enseñar, pero si todos nos disponemos,  podemos dominar el proceso  y ayudarnos unos a otros, aprendiendo unos de otros.
 Según Delval (2002) en su  obra  La escuela posible y hacia una escuela ciudadana ser autónomo no consiste en actuar o pensar con independencia de los demás, sino justamente hacerlo teniendo en cuenta las opiniones de los otros, y tras evaluarlas, aceptarlas o rechazarlas; es decir, una persona autónoma no funciona con independencia de los demás, sino que llega a tomar sus propias decisiones después de haber tenido en cuenta, de haber examinado, de haber evaluado, las opiniones ajenas. Desde este punto de vista, podemos hablar de que hay dos aspectos principales en la autonomía: la autonomía intelectual, que consiste en ser capaz de pensar sobre las cosas en el ámbito de la naturaleza o en el de la sociedad, analizando los problemas en toda su complejidad con independencia de juicio, pero teniendo en cuenta las opiniones de los otros. Y la autonomía moral, que radica en actuar y en evaluar las propias acciones y las de los otros respecto a los problemas de la libertad, la justicia, el bienestar y los derechos de los demás (lo que constituye el objeto de la moral), con independencia de juicio. Así pues, el individuo autónomo adopta una posición tras haber evaluado las de los otros y haber decidido cuál es la mejor

·        El docente investigador dentro del subsistema


El  docente  también es un investigador. No un individuo de bata blanca, sino un observador, que a diario enfrenta  problemas  y los resuelve. Lo cual  es muchos más que tomar  un curso de capacitación docente. Es tomar  en consideración la función docente, lo que ocurre en el entorno, y que afecta  la función docente  y la función de aula.  Un docente debe serlo a dedicación exclusiva a la docencia, pues ello  une su trabajo pedagógico a la investigación, y   a la realidad. Y cuando decimos dedicación exclusiva, es que ella  debe formar parte también de la realidad de lo que enseña, de su práctica como docente y como profesional. Un hombre que va  a la empresa, a la fábrica,  a la industria, y de ella se nutre para  reformular su acción
La idea es    la formación de un sujeto  crítico  de su propio contexto, un  participante activo dentro del mismo. Interesa  primar la formación de un  sujeto que debe aprender a   ver al mundo de una  manera sistémica y holística, y  en sus múltiples  determinaciones. Que le permita entender una disciplina  pero también sus  diversas interrelaciones. Entender  que el mundo  no es una suma de ciencias  o asignaturas, sino que hay un mundo, único y diverso a la vez. Un mundo que se interrelaciona. El alumno y el docente deben aprender a reflexionar  sobre su realidad, no solo de manera individual sino  también  en conjunto,  cuando ello sea necesario y conveniente,  así como también buscar formas de interpretación  de la realidad  en aras  de  transformarla,   y ello  debe  nacer  desde la escuela básica. Del aula  deben salir las experiencias para mejorar el proceso  pedagógico,  no de las  instituciones  gubernamentales, que no tienen esa vivencia diaria, y  esto sería imposición.  De la escuela deben nacer las experiencias y del contacto de su miembros  con personal  especializado  las propuestas  de mejoras del proceso e interactuar en el sistema educativo. El docente  no debe ver el curriculum como una camisa de fuerza.

·        El docente es un intelectual dentro del subsistema


Un docente  que como intelectual es capaz de enfrentar el proceso del conocimiento, y  además   sabe hacer uso  de los nuevos recursos tecnológicos. Por supuesto, al plantear esta situación asumimos al docente como un hombre de prestigio social e intelectual, de probada solvencia. Un hombre que la comunidad admira   y la sociedad le reconocen y paga sus servicios. Un docente que no   necesita trabajar  en diferentes instituciones  para labrarse el sueldo. Un individuo por la que la misma sociedad se preocupa  para mantenerlo  al día,  acreditado, solvente  y como su digno representante. El  debe ser  capaz de plantear un panorama amplio sobre su asignatura, de organizarla desde lo más sencillo a lo más complejo,  observar  que   su asignatura es base  para conocimientos ulteriores y actuales. Que  dicha asignatura comparte fronteras con otras. No se puede olvidar que sus conocimientos  junto a los de los demás docentes en el momento en que se discute deben contribuir a la solución  de los problemas seleccionados  en la escuela, academia  o grado.  Esto quiere decir  que debe  ser capaz de integrar  conocimientos con otras asignaturas. Como puede  delinearse a manera de ejemplo  hay conocimientos  generales básicos, que disminuyen a medida que ascendemos en la estructura del grado escolar, pero hay conocimientos  más complejos  que  se encuentran presentes en las estructuras básicas  y que  la unión entre ambos  genera la posibilidad de tomar decisiones cada vez más complicadas y  que son  respuestas  que el sujeto da  a problemas después que ha adquirido  ciertos elementos en su proceso de aprendizaje, de conocimiento y de vida. Si el sujeto no puede resolver sencillos problemas es porque esas  estructuras no se han logrado (y las razones pueden ser diversas)
Un docente  que pueda entender  que como dice Piaget  (1976)  que todo conocimiento supone una estructura previa, anterior a él, estructura en la cual y a partir de la cual se produce, por superación de dificultades o contradicciones. A su vez, generará nuevas contradicciones o problemas, a medida qué, buscando equilibración, resuelve los precedentes. Todo conocimiento se convierte así, en una estructura productora  de conocimiento.  Esas relaciones deben generar problemas, preguntas, inquietudes al alumno y para  ello debe tener las herramientas pertinentes. En este sentido consideramos, que el proceso de aprendizaje debería construirse sobre la base de ejes curriculares y que son hartamente conocidos. Ejes alrededor de los cuales se construye el proceso de enseñanza.
Por   supuesto  se  reclama  un docente  con una alta formación,  que  sea un investigador, que sea capaz de  organizar   los problemas de  aprendizaje  dentro de un marco de referencia teórico que le  dé la posibilidad de pensar   y de crear dentro de su práctica pedagógica, dentro del contexto socio histórico donde se inscribe la escuela y su propia práctica.  Ello  implica  que la práctica educativa  no puede estar aislada  del contexto histórico, pero debe servir para que el maestro encuentre sentido a su docencia  y   a sus relaciones  con los alumnos  y sus representantes  y con sus compañeros.

·               El docente con competencia  digital dentro del subsistema

La sociedad  actual se ve sometida a cambios drásticos, donde no basta el acceso a la información  sino el uso de esa información y el uso de los recursos tecnológicos que  permiten ampliar  dicha información. Donde el docente requiere de nuevas competencias  para saber usar la herramientas,  los recursos tecnológicos, las computadoras, pero también debe saber gestionar la información y tener una identidad digital. Un manejo de habilidades, conocimientos, destrezas comunicacionales y tecnológicas.  Pero que a su vez tenga,  alfabetización tecnológica. Ello implica reconocer, evaluar, organizar y transformar  la información.  Esta competencia digital  lo prepara para vivir en un mundo  digital, con valores, con ética, es decir lo prepara para  hacerse   y ser  un ciudadano digital  con identidad digital.
Necesitaos un docente que sea un ciudadano  con habilidades que no solo sabe hacer  sino que hace en el momento adecuado y en el momento determinado. En un individuo que hace un uso seguro y crítico de las Tic. Que usa y gestiona la información.   Un ciudadano  que vive  en un mundo que cada vez se aprecia distinto, donde las competencias  que se requieren  cada día  son más  complejas. Donde la  cooperación, la colaboración,  cada vez nos regresan a  coyunturas más complejas, más difíciles,  más escrupulosas, más comprensivas, más compartidas. Se requiere  hoy de un docente que pueda usar las herramientas que la Web le ofrece y que les permite la comunicación a través de imágenes, sonidos  y textos, de manera  on line o diferida.

Papel de los padres o  representantes  y de la familia, como elementos dentro de la docencia compartida.


Dentro  de este contexto   y a nivel de la escuela básica  o media los padres  y representantes juegan un papel  preponderante, aquí  los conflictos  y contradicciones  sociales  deben ventilarse, discutirse, si tenemos  realmente una escuela que aspire a formar ciudadanos  la   escuela debe  generar   ciudadanía y   abrir la posibilidad   de una nueva concepción del docente  y de la participación  social  de la comunidad, en tanto  los representantes como de  los estudiantes. Como dice Savater, “Enseñar es siempre enseñar al que no sabe”(1997:26)
 La concepción de la docencia compartida  o compartir la docencia involucra a la  familia, la escuela y los recursos socioculturales y tecnológicos, (bibliotecas, ludotecas, museos, cines,     dispositivos que  están ligados a lo que llamamos la ciudad pedagógica) deben funcionar  de forma coordinada.  Los padres son los primeros responsables de la educación de sus hijos, por delante, inclusive, de la escuela, la  cual junto a sus maestros   y la sociedad  complementan el esfuerzo para  educarlos, para hacerlos “seres humanos”. Por tanto, cambiar la  escuela pasa por el cambio   de los  padres  y  el  cambio de los  maestros.  La sociedad no tiene cambios culturales nacidos de la nada. Cambia la  sociedad porque  cambian sus integrantes. Y hoy, más  que nunca necesitamos cambiar. Rescatar  valores, rescatar la familia, rescatar la juventud  y rescatar la niñez.  La familia debe ser parte en el proceso de educar al hijo. El Estado necesita velar por  la formación e integración de la familia. Una familia feliz, forma hijos felices. Un niño cuyos padres son parte de su formación se cría sin trauma.
En derivación la herencia  cultural  basada en la  responsabilidad, la honestidad, la disciplina, el lenguaje,   debe ser parte  de este proceso de  rescate. La escuela no es una guardería, ni un conservatorio, y  los maestros no son ni  guardianes ni el gerdamen necesario. Esto  debe privar siempre. La escuela ayuda a forjar el carácter, la ética, la responsabilidad, la honestidad etc. El estado  debería proveer de los recursos  socioculturales, seguridad a la familia, escuelas cercanas al domicilio, merienda escolar, comedor escolar, ropero escolar, asistencia médica al escolar, campos deportivos, profesores de deportes, de música, de baile, así como  recursos tecnológicos como cibers, centros de tecnologías, posibilidades de teleconferencias, de videotecas, etc., que permitan al estudiante  gozar de los servicios de las  Tic en toda  su magnitud. La   educación puede referirse  como un proceso social, de carácter complejo, particular, exhaustivo, a través del cual, los hombres se transforman así mismos y a la sociedad, en la relación con el medio, haciendo mayores sus niveles de inteligencia, apropiándose de la cultura y conformando la personalidad en todos sus aspectos, con el fin de adquirir los instrumentos que les permiten convivir con otras personas totalmente diferentes y emprender cambios, a través del desarrollo de actitudes creativas y transformadoras. La educación es un proceso complejo,  en el que constantemente están inmersas todas las personas siendo parte de él.
 Fernando Savater (1996), citando a Graham Greene, considera que "ser humano es también un deber". Es decir, "nacemos humanos, pero eso no basta. Además  tenemos que llegar a serlo"; y la posibilidad de ser humano sólo se realiza efectivamente por medio de los demás, de los semejantes, es decir, "de aquellos a los que el niño hará todo lo posible por parecerse". Y así  continúa Savater- como dice Jean Rostand, (en Savater, Fernando 1996) la cultura es lo que el hombre añade al hombre, la educación es el acuñamiento de lo humano allí donde sólo existe como posibilidad. Y  en la obra “La educación encierra un tesoro” Jacques Delors  (1997)
Considera que la familia  debe ser la primera involucrada, ella debe  ser parte de lo que su hijo hace en la  escuela. Y requiere ser informada de lo que se hace  en la escuela y debe  participar  de lo que su hijo hace  en la escuela. Los padres deberían gozar de permisos  obligatorios para participar de la  vida del escolar.  La escuela instruye, la  familia educa. La escuela  ayuda  a la  formación del sujeto,  pero la familia ayuda a la formación del ser humano, lo aleja de la animalidad  y lo hace un ser digno y honesto. La familia  no es la mamá, no es el papá, no es la abuela o la tía. La familia  es aquella  que es  responsable del ser que  trajo  al mundo. Si no hay capacidad  para  traerlos, la misma sociedad,  la misma cultura, la misma familia, debe ser capaz de ser educada  para traer al mundo  el niño cuando las condiciones  lo permitan. Por tanto, el estado debe preocuparse por la estabilidad familiar, su progreso y su información y formación. La familia es un ente de gran importancia en el sistema escolar y concretamente en la escuela básica. Si la familia supiera su poder influiría para que cada vez que se construya una urbanización se cumplan las leyes urbanísticas. (se obligue a la construcción de escuelas, sitios recreacionales, servicios públicos)

·         Papel del  alumno

Sería inútil pensar  en un tipo de alumno que debe ir a la escuela. El alumno es el que es y ya.  Con sus capacidades y discapacidades. Es el alumno, que es  el que es, y que viene de un mundo con multiplicidad de problemas. Lo que nos  planteamos hoy  en  un hombre ético, que sabe usar los recursos  tecnológicos.  Se   hace necesario  encontrarnos  con ese   sujeto  que  sea capaz de  pensar, valorar y actuar por sí mismo, como decía Merani “que “piensen y razonen con su propia cabeza”. Un individuo ético. Y como dice Guédez (2008:29   ) si entendemos que el ser humano es un ser  que se hace rehaciéndose, entonces, debemos aceptar que la ética es la forma de hacer más humano al ser humano”.
Hay una  forma de vivir el tiempo en la contemporaneidad que está marcada por la instantaneidad  y la simultaneidad. El desarrollo y avance que se ha generado en  un mundo  que cada vez más avanza hacia la digitalización, la miniaturización, la nanotecnología, la nano robotización,  y hacia el uso de  nuevos conceptos y categorías  que cada  vez son   más invasivos, tanto en la vida privada como en la  cultural y  más aún, en el lenguaje en general.  Pareciera que se esfuma el pasado o se mezcla con el presente y  el futuro, se desaparece .. y diríamos con una moralidad que pareciera diferente  a la que hemos asumido hasta el momento. Ya casi nada no es extraño, usamos y abusamos de la  comunicación y de la información. Pareciera no haber  tiempo y el espacio cada vez más es invadido  por  objetos, programas, juegos, y muchos de ellos dañan   aunque parecieran incorpóreos, ellos  penetran el tejido social; la  dignidad, que es lo que nos acerca más a la concepción divina de  espiritualidad. No esto último como concepto  religioso, sino como concepto ligado al “ser “   humano y que es lo  nos  separa  definitivamente del animal más avanzado.  Un animal cualquiera es un concepto que se rige fundamentalmente  por el instinto.  La espiritualidad, la creación no son  conceptos científicos, pero si humanos y culturales, y en  esta era de la comunicación que es avasallante e invasiva,   diríamos que   pareciera  construirse una moralidad que posiblemente sea  diferente  a la que hemos asumido hasta el momento. Ahora bien,  si  en una nueva moralidad  subyace el respeto a las diferencias,  a la consecución del conocimiento,  el   rechazo al fraude, al engaño  etc.,  ella  por sí  misma,  es parte del reconocerse el hombre, como ser  “ humano, espiritual  y digno”. Como parte de ese reconocimiento a  una ética y a una moral  que le son inherentes  y lo diferencia del resto de los animales. Vivimos en una sociedad en la que son dominantes la soledad, el aislamiento y la depresión. Reina  la comida “chatarra”, el “chateo electrónico” el televisor, los celulares y  cada  vez nos aislamos más y somos menos afectuosos.
¿Qué  ocurre si sobrepasa lo que  históricamente  ha sido  nuestra ética y nuestra moralidad?, cosa que no debe extrañarnos.  Cada  día nos ofrece  una nueva concepción del mundo, una nueva forma de mirarnos entre humanos, una  nueva forma  de apreciar  el contexto y nuestra forma de actuar ante él.  . Se ha impuesto una nueva lógica y a ella  debe responderse, pero  como seres espirituales, dotados de capacidad, inteligencia y raciocinio, no  como vedettes.  Es el  mundo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, es la nueva era, con sus  pro y sus contras. No dudamos de  la necesidad de la escuela  de generar los tejidos  necesarios para enfrentar  el nuevo contexto  histórico, no sabemos si nuevas maneras de apreciarnos y apreciar a los demás, nuevas formas de utilizar la información y  los beneficios que nos ofrece la rapidez  y la instantaneidad.     Se requiere  entonces de una  escuela distinta, de  un maestro distinto, de un proceso de enseñanza aprendizaje distinto, que  aprenda a ver problemas,  a detectar problemas a buscarle las mejores soluciones. Que se aproveche el conocimiento compartido,  que nos haga más humano, más  amante del género humano. Que nos haga sentir cuánto daño podemos causarle al otro. Que nos haga compartir. Que nos  aparte  de la animalidad.  Que nos haga amar  las bellezas del mundo, el deporte, la música, las ciencias,  las artes en general, que nos haga creativos. De aquí, que pregonamos  una enseñanza fundada en problemas,  una docencia compartida,  que entienda que los cambios no son solamente de currículo  y planes o formas de enseñar. Que entienda  que el educador no es un apóstol sino un intelectual, un líder social. Y que el sujeto a formar  debe tener ética  y ser responsable socialmente de su vida  y de la vida  de su sociedad. Es urgente practicar la relación teoría práctica.




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