sábado, 8 de junio de 2019


La enseñanza de la matemática en los  primeros   niveles del sistema educativo venezolano


Enfocamos  a  la escuela  como una organización sistémica (Bertalanffy, 1988), inmersa en una  sociedad  que funciona con base en organizaciones por tanto ella debe ser concebida como   una organización, inserta en otras organizaciones con las cuales interactúa. (David, 1994). Hasta los momentos  no se ha apreciado otra  forma  de complementar  la formación que el sujeto recibe en su hogar que no sea la de escuela,   y esta se convierte en una  extraordinaria  oportunidad  para muchos  de  lograr  sus sueños  y cristalizar sus esfuerzos. Ella,  con todas sus bondades  y defectos  es un núcleo social conformado  por muchos elementos que reúnen docentes, estudiantes, comunidad, padres, representantes, trabajadores,  materiales  instruccionales, programas de estudios, recursos financieros  e  institucionales, y  que de alguna manera es dirigida  por el ente del Estado,  que tiene  esta potestad. Como organización tiene la autoridad  de prestar sus  servicios  en la formación de una nación, de ahí la  importancia  que  tiene dentro de un contexto sociocultural. Nace  como una forma de resolver  el conflicto de enseñanza entre la familia  y la sociedad, y desde entonces con todas sus  vicisitudes no la hemos reemplazado en su sentido lato.
En este trabajo  nos circunscribiremos  a la situación problema de  la enseñanza de la matemática  en el  Preescolar  y en la Escuela  Básica, la cual se nos presenta  como un problema  multifactorial, que  envuelve  desde el contexto sociocultural, hasta los diversos  elementos  presentes en el proceso de enseñar  y aprender. Trataremos de evidenciar  nuestra preocupación. Desde 1995 se hablaba   de la importancia  de que el  aprendiz  construyera su propio conocimiento, en este caso matemático, de tal manera  esta enseñanza debía producirse en entornos que demanden  del  estudiante  la  realización de tareas  y acciones propias del quehacer matemático y lo lleven  a un accionar  cognitivo de mayor nivel. No obstante, pareciera  que ello no es suficiente. A pesar  de los diversos trabajos que consideran la  importancia de muchas metódicas para el aprendizaje matemático, ello parece  que  aún no disponemos de planteamientos  sólidos como dice Cruz (1990) para  desarrollar habilidades para  la solución  de problemas. Por otra  parte,  si asumimos lo que dice Chevallard (1985), en cuanto trasladar el conocimiento matemático  de la  comunidad científica, al mundo del estudiante y que es tarea del docente convertir un objeto del saber  en un objeto de enseñanza, la situación asume  mayor complejidad. Pues  el docente  debe saber este llevar al mundo del alumno. Ese  proceso  está  pleno de  significados, valores, acciones, intereses, motivaciones donde  todos  los elementos involucrados  interactúan como un gran sistema.

Origen de nuestra preocupación.


Los autores  nos hemos desempeñado  en dos grandes áreas,  por un lado el mundo matemático  y por el  otro en la metodología de la investigación,  pero siempre  en la docencia. Así mismo  hemos ido profundizando cada vez más  en la  llamada técnica del  Origami  o   arte de doblar el papel.  A medida  que ahondábamos  en la técnica y con la divulgación de nuestros trabajos en  exposiciones, conferencias  y talleres, aumentó nuestra relación  con gente interesada  sobre la misma. Así que ello  nos condujo a dictar talleres  y conferencias al respecto. En primer  lugar  a  nivel universitario en las Facultades donde ejercíamos (Humanidades  e Ingeniería), luego a  través de diversas  organizaciones  como el grupo Keyeme, Banco Central de  Venezuela, Banco  del Sur, Corporación de Guayana, AVEC, Banco Consolidado, Banco del Libro, AOV,  Colegio Universitario  de El Tigre,  Colegio Universitario Francisco de Miranda, entre otras instituciones. En estos  talleres  acudían niños, adultos, docentes, y todas  las personas  interesadas  en dicha técnica. Inclusive  formamos partes de diversas exposiciones de  obras  construidas con el ORIGAMI. Asumíamos  al principio dicha actividad   como algo  entretenido  y divertido.  Pero a  partir  de  la  presencia  de  estudiantes  de  los diferentes  niveles  en los talleres  fuimos observando  dificultades  para construir  las figuras [1] ,  conflictos  que venían dados por el desconocimiento del vocabulario  utilizado en la construcción de las figuras; valga decir,  vértices, diagonales,  perpendiculares, ángulos (de todo tipo), bisectriz, mediatriz, línea media, lado opuesto, lado adyacente,  lados  y /o segmentos  perpendiculares, lados   y /o segmentos paralelos,  polígonos,  poliedros, cuadriláteros,   entre otros. Así  que  al  realizar  los  talleres tuvimos  el cuidado de utilizar  el vocabulario geométrico dependiendo  del  nivel  del sistema educativo  donde lo dictábamos, o de los  docentes que acudían al taller. Esto nos  llevó a  emprender  investigaciones llevadas  a cabo entre 1997   y  2015 sobre  las dificultades que presentaban los  estudiantes  y docentes  con el vocabulario geométrico, Cornieles y  Haffar ( 1998). Aquí  comenzamos  a detectar  algunas situaciones:
·        La mayoría  de los talleristas tenía poco dominio del lenguaje geométrico

·        Los docentes  nos señalaban que estudiar la  geometría  se dejaba para finales de año  y casi nunca  se cumplía  el programa a nivel de escuela  básica. El mismo problema se  observaba en la  educación media.
·        Los docentes  preferían no dar este contenido.
·        Los  docentes  se quejaban de sus dificultades y falta  de preparación   para  la enseñanza de la misma.
·        Señalaba  dificultades    para trabajar con el espacio.
·        Los  alumnos  señalaban haber visto muy poca geometría durante sus estudios
·        Tanto  docentes  como alumnos y  otras  personas de los talleres  presentaban dificultades  para dar dirección orientados en un plano y  en el espacio, usaban a  menudo el  vocabulario, pa ´arriba,  pa ´bajo, pa’alla, pa´ca. Punta, al contrario, pa´este lao,  derecho, redondo,  esquina,  por detrás etc.
·        Se observó también poco  manejo de las propiedades de las forma de las figuras planas y de las  figuras 3D,  cuerpos geométricos, poliedros.
·        Problemas de orden y sucesión espacial
·        Continuidad
·        Manejo de la noción geométrica.
·        Desarticulación del programa de matemática entre Educación Básica  y Media.
·        Para muchos  docentes los  rasgos que caracterizan la  geometría  son: difícil, incomprensible, abstracta, compleja y de uso no tan evidente.

En nuestras  conversaciones  con los  docentes  deducimos  que ellos  reconocían sus dificultades  y  desconocimiento en cuanto a  su formación geométrica.
·        Asumían  que los materiales que usan son la tiza, el pizarrón, la regla,  muy poco el compás,   y las  escuadras.
·        A pesar de reconocer la existencia del espacio  tridimensional  se manejan con un vocabulario bidimensional.

·        Es de hacer notar que cualquier  estudiante  que está resolviendo un problema, matemático, o de física, o de química  o de economía,  si él tuviera la habilidad de representar gráficamente algunos de los elemento del problema  se le facilitaría resolver ese problema. en consecuencia  nuestro trabajo se dirige  hacia   la introducción de esa habilidad.

Posiblemente  los investigadores matemáticos de la ciencia  pura estén pensando acerca de lo que debe caracterizar  una investigación sobre esta ciencia. Nosotros  dejamos en claro que trabajamos  sobre la manera como se aborda la enseñanza de esta disciplina  en los primeros  niveles del sistema.  No podemos  afirmar  si esta es la realidad latinoamericana, europea   o americana, nuestra preocupación se centra en algo más cotidiano, nuestros  alumnos  exhiben serias fallas sobre esta temática  y ello  va desde el preescolar  hasta la vida universitaria. Es un problema real   y concreto, deberíamos  identificar  sus causas  y tratar de erradicarlas. En consecuencia  apreciamos   que siendo el Origami un arte geométrico, divertido, agradable  creativo, podíamos utilizarlo para  introducir las nociones  geométricas  desde el preescolar.

 



[1] Las cuales  tienen  diferentes niveles  de complejidad.

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