sábado, 8 de junio de 2019


La formación  matemática del  estudiante

                         Presentamos    los elementos que asociamos a la necesidad de la formación del hombre del Siglo XXI como una forma de  transitar   y comprender los procesos ligados a la formación de la persona.  No resulta fácil mirar el futuro lleno de incertidumbres y  un  presente   lleno de injusticia social,  corrupción, destrucción del ambiente,  aniquilamiento del hombre a través de las guerras, el hambre,  la falta de equidad,   la desarmonía   en todos los órdenes.  Se podría decir que hay una flagrante  violación de todo lo que suene a principios  y a ética.  Se  fortalece con  la  idea  la necesidad  de  buscar un mejor futuro, un mejor devenir,   una necesidad de cambio impostergable.  Para ello se hace necesario derribar  una serie de muros  incontenibles  que se han convertido en  barreras históricas   y se han  materializado   en diversas políticas  y acciones entre los hombres. De ello se deriva la inmensa responsabilidad de los que aún creemos en el ser humano y en la educación.   Se hace prioritario tomar consciencia de nuestra realidad. Es necesario sentarnos con la cabeza fría,  y reorientar  de algún modo  los lineamientos que nos conducen a ser mejores  ciudadanos y mejores seres humanos. Sabiendo  lo complejo que somos debemos asumir la necesidad de entendernos,  de posibilitar la búsqueda de  aquellos elementos que no nos desintegren,  que nos hagan ver el mundo diverso  y único que tenemos delante.  Que nos permita tomar consciencia  como dice Morín (2000;19)  de nosotros mismos   y de nuestra identidad compleja. Necesitamos afianzarnos en nuestra identidad  para alcanzar nuestros sueños. Pensamos  que el desafío que tiene la  educación hoy, es el de  ayudar a consolidar instituciones   modernas,   eficientes, comprometidas,   que aspiren a consolidarse como líderes mundiales   para la satisfacción del ser humano. Solo el docente sabe  cuál es el momento más apropiado para introducir  un proceso dentro de  una sala de clases, un conocimiento o  una experiencia, y hoy  la era digital, reclama otro tipo de estrategias y nos obliga a formar  docentes con una serie  de competencias  y habilidades, que no pueden ser meros cumplidores de órdenes de un Ministerio o un propietario de plantel. Ellas y ellos deben ser personas pensantes y conscientemente actuantes. Esa es la única manera de que puedan realmente estimular y orientar el aprendizaje profundo de sus estudiantes.
El alumno de la era digital, debe ser capaz de buscar información, de procesarla, de tomar decisiones, de interactuar,  de tener habilidades tecnológicas,  de investigación, de comunicación, de comprender  y contextualizar lo que hace. En otras palabras,  debe ser capaz  de analizar  y sintetizar, aprender: habilidades tecnológicas, de investigación, de comunicación y de comprensión cultural. Es un individuo  formado en la criticidad, que sea capaz de trabajar con una computadora, pero que recree lo que hace  y lo comprenda y si es posible se adelante  a las soluciones de su computadora. Necesita el hombre de hoy  aprender a sacar provecho a su aprendizaje, a su rendimiento laboral, al medio que lo rodea. Aprender a pensar  sería la clave. No basta con tener una computadora, es necesario usarla para aprender a pensar. Se requiere de un docente y de un alumno con otras habilidades que lo ayuden a la solución de problemas.
Hoy  se nos presenta  no sólo un mundo con problemas, sino un mundo altamente problematizado, se requiere de sujetos  que piensen, que aprendan a pensar, a analizar  y a sintetizar, y pareciera  por extraño que parezca que no es esto lo que estamos logrando con la educación de hoy. Dentro  de  esta problemática  la enseñanza de las ciencias llamadas duras, sigue  siendo un problema, las estadísticas  nos hablan de la poca cantidad  de  graduados en dichas áreas, y las mismas  son vistas  por los estudiantes como complejas    y filtros en una determinada carrera   o estudio. Dentro de estas disciplinas  las matemáticas  ocupan un lugar preferencial,  y cada vez el índice  de aplazados  es mayor. En los últimos tiempos, en el caso concreto de Venezuela, ante la carencia de profesores  en estas disciplinas,  se les promedian las calificaciones  a los alumnos, los cuales aprueban la asignatura sin haber visto un solo tema  sobre ella. Situación que  genera  múltiples  problemas  cuando estos  alumnos quieren seguir una  carrera donde los conocimientos básicos son fundamentales  en la solución de  problemas más complejos. En la  medida que incursionamos  a través de la investigación primero a nivel universitario, luego a nivel medio  y por últimos  en los primeros niveles del sistema,  fuimos observando,  como  las deficiencias  observadas a nivel superior en las  disciplinas matemática  y geometría se repetían en  los niveles  precedentes. A esto   debimos agregar  el uso indiscriminado de la calculadora, a la cual el alumno se entregaba sin ninguna aprensión. La calculadora daba un resultado   y él no la cuestionaba, dándose casos como   por ejemplo,  un resultado de 15  para una probabilidad. A  nivel  superior  pudimos detectar sobre  todo  en estudiantes de ingeniería  de  sistemas, problemas con los números racionales, factorización, ubicación en un eje  de coordenadas, relaciones  de ubicación en el espacio, y geometría en general  entre otras cosas. Detectado este problema, asumimos investigar  en el nivel medio,  repitiéndose  el  mismo problema. Con el agravante, de que la parte del contenido programático  que se  debe ver en este nivel, con respecto a geometría,  muchos docentes  lo dejaban para el final del año escolar,  y si se presentaba cualquier problema (paros, huelgas u otra situación)  no se daba dicho contenido.  Eso nos llevó a  la educación básica, donde  muy poco  se  trabaja  la  geometría.
A  la sazón   desde 1990  nos hemos dedicado  a  trabajar   con la   técnica del Origami  más  como entretenimiento  o diversión que como cualquier  otro objetivo. Dictamos   talleres  sobre el mismo  en diferentes  regiones del  país, y a medida que trabajábamos en los talleres  pudimos  apreciar como se iba incorporando el vocabulario geométrico  en niños   y docentes   y ello lo relacionamos  con las dificultades  que habíamos  observado en los estudiantes. Así que en   la búsqueda  de ayudar a superar estas dificultades asumimos  como posibilidad  el uso  de la Técnica del Origami, como una forma  de enseñar-aprendiendo  y aprendiendo enseñando.

Enseñar- aprender  y aprender-enseñando Matemáticas

En otras palabras, en la medida que  trabajamos la docencia, pudimos experimentar  la mejor manera  de enseñar, aprendiendo  y valorando  lo que hacemos y  superando nuestras propias dificultades. En este sentido, nos propusimos trabajar la  docencia como una  disciplina  inherente al ser humano y de ello  se derivaron algunas cuestiones como  la necesidad de generar la  criticidad ante la  problemática educativa, del avance tecnológico, la globalización, la digitalización,  las expectativas del mundo de hoy,  la incertidumbre, y un aprendizaje lleno de irresoluciones, ante un mundo cambiante y expectante. Nos dimos  a la tarea  de incursionar  en los primeros niveles del sistema educativo,  no sólo con los alumnos, sino también con sus docentes. Situación  que tuvimos que afrontar
En el caso  que nos ocupa consideramos que  las Matemáticas enseñadas desde los primeros niveles del sistema educativo,  sientan unas bases firmes no sólo para el desarrollo del conocimiento matemático de los estudiantes, sino también para el desarrollo de capacidades cognitivas y actitudes que les permitirán desenvolverse adecuadamente en situaciones cotidianas, de ahí su importancia.

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