La formación
matemática del estudiante
Presentamos
los elementos que asociamos a la necesidad de la formación del hombre
del Siglo XXI como una forma de
transitar y comprender los
procesos ligados a la formación de la persona.
No resulta fácil mirar el futuro lleno de incertidumbres y un presente
lleno de injusticia social, corrupción, destrucción del ambiente, aniquilamiento del hombre a través de las
guerras, el hambre, la falta de
equidad, la desarmonía en todos los órdenes. Se podría decir que hay una flagrante violación de todo lo que suene a
principios y a ética. Se
fortalece con la idea
la necesidad de buscar un mejor futuro, un mejor
devenir, una necesidad de cambio
impostergable. Para ello se hace
necesario derribar una serie de
muros incontenibles que se han convertido en barreras históricas y se han
materializado en diversas
políticas y acciones entre los hombres.
De ello se deriva la inmensa responsabilidad de los que aún creemos en el ser
humano y en la educación. Se hace
prioritario tomar consciencia de nuestra realidad. Es necesario sentarnos con
la cabeza fría, y reorientar de algún modo
los lineamientos que nos conducen a ser mejores ciudadanos y mejores seres humanos. Sabiendo lo complejo que somos debemos asumir la
necesidad de entendernos, de posibilitar
la búsqueda de aquellos elementos que no
nos desintegren, que nos hagan ver el
mundo diverso y único que tenemos
delante. Que nos permita tomar
consciencia como dice Morín
(2000;19) de nosotros mismos y de nuestra identidad compleja. Necesitamos
afianzarnos en nuestra identidad para
alcanzar nuestros sueños. Pensamos que
el desafío que tiene la educación hoy,
es el de ayudar a consolidar
instituciones modernas, eficientes, comprometidas, que aspiren a consolidarse como líderes
mundiales para la satisfacción del ser
humano. Solo el docente sabe cuál es el momento más apropiado para
introducir un proceso dentro de una sala de clases, un conocimiento o una experiencia, y hoy la era digital, reclama otro tipo de
estrategias y nos obliga a formar docentes
con una serie de competencias y habilidades, que no pueden ser meros
cumplidores de órdenes de un Ministerio o un propietario de plantel. Ellas y
ellos deben ser personas pensantes y conscientemente actuantes. Esa es la única
manera de que puedan realmente estimular y orientar el aprendizaje profundo de
sus estudiantes.
El alumno de la era digital, debe ser capaz de buscar información, de procesarla,
de tomar decisiones, de interactuar, de
tener habilidades tecnológicas, de
investigación, de comunicación, de comprender
y contextualizar lo que hace. En otras palabras, debe ser capaz de analizar
y sintetizar, aprender: habilidades tecnológicas, de investigación, de
comunicación y de comprensión cultural. Es un individuo formado en la criticidad, que sea capaz de
trabajar con una computadora, pero que recree lo que hace y lo comprenda y si es posible se
adelante a las soluciones de su
computadora. Necesita el hombre de hoy
aprender a sacar provecho a su aprendizaje, a su rendimiento laboral, al
medio que lo rodea. Aprender a pensar
sería la clave. No basta con tener una computadora, es necesario usarla
para aprender a pensar. Se requiere de un docente y de un alumno con otras
habilidades que lo ayuden a la solución de problemas.
Hoy se nos presenta no sólo un mundo con problemas, sino un mundo
altamente problematizado, se requiere de sujetos que piensen, que aprendan a pensar, a
analizar y a sintetizar, y pareciera por extraño que parezca que no es esto lo que
estamos logrando con la educación de hoy. Dentro de
esta problemática la enseñanza de
las ciencias llamadas duras, sigue
siendo un problema, las estadísticas
nos hablan de la poca cantidad
de graduados en dichas áreas, y
las mismas son vistas por los estudiantes como complejas y filtros en una determinada carrera o estudio. Dentro de estas disciplinas las matemáticas ocupan un lugar preferencial, y cada vez el índice de aplazados
es mayor. En los últimos tiempos, en el caso concreto de Venezuela, ante
la carencia de profesores en estas
disciplinas, se les promedian las
calificaciones a los alumnos, los cuales
aprueban la asignatura sin haber visto un solo tema sobre ella. Situación que genera
múltiples problemas cuando estos
alumnos quieren seguir una
carrera donde los conocimientos básicos son fundamentales en la solución de problemas más complejos. En la medida que incursionamos a través de la investigación primero a nivel
universitario, luego a nivel medio y por
últimos en los primeros niveles del
sistema, fuimos observando, como
las deficiencias observadas a
nivel superior en las disciplinas
matemática y geometría se repetían
en los niveles precedentes. A esto debimos agregar el uso indiscriminado de la calculadora, a la
cual el alumno se entregaba sin ninguna aprensión. La calculadora daba un
resultado y él no la cuestionaba,
dándose casos como por ejemplo, un resultado de 15 para una probabilidad. A nivel
superior pudimos detectar
sobre todo en estudiantes de ingeniería de
sistemas, problemas con los números racionales, factorización, ubicación
en un eje de coordenadas,
relaciones de ubicación en el espacio, y
geometría en general entre otras cosas.
Detectado este problema, asumimos investigar
en el nivel medio,
repitiéndose el mismo problema. Con el agravante, de que la
parte del contenido programático que
se debe ver en este nivel, con respecto
a geometría, muchos docentes lo dejaban para el final del año
escolar, y si se presentaba cualquier
problema (paros, huelgas u otra situación)
no se daba dicho contenido. Eso
nos llevó a la educación básica,
donde muy poco se
trabaja la geometría.
A la sazón desde 1990
nos hemos dedicado a trabajar
con la técnica del Origami más
como entretenimiento o diversión
que como cualquier otro objetivo.
Dictamos talleres sobre el mismo en diferentes
regiones del país, y a medida que
trabajábamos en los talleres
pudimos apreciar como se iba
incorporando el vocabulario geométrico
en niños y docentes y ello lo relacionamos con las dificultades que habíamos
observado en los estudiantes. Así que en la búsqueda
de ayudar a superar estas dificultades asumimos como posibilidad el uso
de la Técnica del Origami, como una forma de enseñar-aprendiendo y aprendiendo enseñando.
Enseñar- aprender y aprender-enseñando Matemáticas
En otras palabras,
en la medida que trabajamos la docencia,
pudimos experimentar la mejor
manera de enseñar, aprendiendo y valorando
lo que hacemos y superando
nuestras propias dificultades. En este sentido, nos propusimos trabajar la docencia como una disciplina
inherente al ser humano y de ello se derivaron algunas cuestiones como la necesidad de generar la criticidad ante la problemática educativa, del avance tecnológico,
la globalización, la digitalización, las
expectativas del mundo de hoy, la
incertidumbre, y un aprendizaje lleno de irresoluciones, ante un mundo
cambiante y expectante. Nos dimos a la
tarea de incursionar en los primeros niveles del sistema educativo, no sólo con los alumnos, sino también con sus
docentes. Situación que tuvimos que
afrontar
En el caso que nos ocupa consideramos que las Matemáticas enseñadas desde los primeros
niveles del sistema educativo, sientan
unas bases firmes no sólo para el desarrollo del conocimiento matemático de los
estudiantes, sino también para el desarrollo de capacidades cognitivas y
actitudes que les permitirán desenvolverse adecuadamente en situaciones
cotidianas, de ahí su importancia.
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