LA DOCENCIA COMPARTIDA
Cornieles y Haffar
La práctica docente es un problema complejo cuya solución aún no se vislumbra totalmente. Inclusive se llegó a considerar que con el uso del computador ya no hacían falta los docentes. De hecho ello plantea una serie de retos a las instituciones formadoras de los mismos. Diversos son los problemas planteados y diversas las soluciones formuladas. Inclusive, y en el caso de Venezuela, se eliminaron las escuelas normales, formadoras de maestros para la escuela Básica y dichos estudios a partir de 1983 se elevaron a nivel de las universidades. (Resolución N° 1 Ministerio de Educación. 1983).
La formación docente tiene como propósito formar académicamente tanto teórica, como metodológica y didácticamente a los futuros docentes, transformadores de la práctica educativa. Hasta los momentos la mayoría de docentes son educados teórica y prácticamente con una formación básica y una formación especializada en una disciplina. Así tenemos el docente de preescolar, el de básica, y los docentes de educación media en diversas especialidades, y los docentes universitarios, los cuales en la mayoría de las veces son especializados en una disciplina, y no necesariamente formados como docentes. Al ejercer la docencia lo hacen desde los parámetros de su disciplina. Cada uno se enfrenta desde diversos ángulos al proceso de aprendizaje y de enseñanza e inclusive desde sus propias formas de pensar el hecho educativo. A nuestro entender esta forma aislada de enfrentar este proceso no pareciera posibilitar la construcción del conocimiento como dice Zemelman (1987) a través de una lógica del descubrimiento y de procesos interdisciplinarios que ayuden a expresar diferentes formas y dimensiones de la realidad estudiada.
Ahora bien, los autores, desde hace algún tiempo hemos venido trabajando y reflexionando sobre esta temática, y así mismo desarrollando diversas experiencias, tanto a nivel de educación Básica como Universitaria con respecto a lo que hemos llamado docencia compartida. Tuvimos oportunidad de presentar estas ideas en el curso postdoctoral (UCV- Facultad de Humanidades y Educación) y a nuestra colega y compañera Dra. Ruth Díaz Bello, le pareció interesante que profundizáramos al respecto, y nos incentivó a escribir sobre el particular, ello nos llevó a escribir este texto donde tratamos de cristalizar nuestra propuesta.
Partimos de la necesidad de formación permanente del hombre y mucho más para el docente. En cuanto al docente por la necesidad de ahondar en la parte epistémica del propio objeto de estudio. Diríamos igualmente que es casi una necesidad de hoy, impulsar un tipo de formación del docente muy diferente a la que hasta el momento hemos tenido. Considerar el colectivo docente, ver sus carencias y necesidades, e incorporarlos a los nuevos desarrollos tecnológicos, sin olvidar su formación profesional y ética. No es intención de este texto discutir cómo hemos sido formado los docentes; en trabajos anteriores lo hemos discutido (Cornieles, op cit 1986). En este momento queremos dar un vuelco a la práctica del docente en el aula, y superar la etapa individual en que se ha ejercido la misma, y avanzar hacia un cambio significativo, donde en el aula no hay un docente, sino equipos de docentes, trabajando en equipo, colaborativamente e interdisciplinariamente. Posiblemente nos ocupemos de ello, desde el punto de vista colaborativo y cooperativo pero adelantándonos hacia procesos de conjunción más complejos como es trabajar multifocalmente, interdisciplinariamente y transdisciplinariamente. Tratamos de comprender que la desintegración del saber impide analizar y estudiar la realidad y buscarle solución a los problemas sociales o naturales. Los currículos se desintegran en asignaturas y muchas veces se incluyen las llamadas asignaturas complementarias que no obedecen a ninguna necesidad. En este sentido la complejidad de la sociedad ha ido generando problemas cuyas soluciones no pueden ser parcializadas y mucho menos individualizadas, aunque los fundamentos teóricos sean de alta calidad. Es por ello que en este texto recogemos algunas experiencias de nuestra docencia en etapas y niveles diferentes del sistema educativo , donde hemos laborado, pero cuya intención común está ligada al proceso de enseñar y aprender. Hemos leído documentos donde se habla de docencia compartida en tanto un docente ayuda al otro atendiendo a los alumnos en el aula, asistiéndolos en sus necesidades (Oviedo , 2003).
Para 1994 un grupo de filósofos como Morín, Nicoleuscu, de Freitas, planteaban la necesidad de una nueva visión de la naturaleza y la sociedad, que fuese más allá de la visión disciplinaria que ha caracterizado la formación de profesionales de nuestra época. Cuestión que nos parece básica, pues pensamos que enseñar por asignaturas separadas, sin conexión, más que en el diseño curricular, ha ido disociando el saber, ha hecho más difícil el esfuerzo por comprender al mundo y ha obligado al hombre a buscar salidas individualizadas ante los problemas. Cada día se reclama una especialidad más específica y se marcha hacia la hiperespecialidad, produciendo un hombre prácticamente enajenado, solitario y hasta egoísta, con una excelente preparación individualizada, con mucha instrucción y poca educación y una gran pobreza cultural. Hemos atomizado el conocimiento, y al decir Uslar Pietri “un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad”. Pareciéramos dos tipos de seres humanos los humanistas y los científicos, como si en cada uno no hay un hombre, que vibra, que piensa, que siente. En este sentido , nuestro trabajo se orienta a ver la posibilidad de proponer una nueva visión del docente, como un hombre más integral, que al estudiar y enseñar vea su docencia con una mente abierta, que sea capaz de ver las diversas disciplinas en tanto unas y otras pueden complementarse , interdisciplinariamente ,transdisciplinariamente. Ello implica una actitud diferente ante la docencia, una mente abierta a la experimentación, una posibilidad de compartir con otros, reconocer las diferentes posturas epistemológicas y axiológicas. Es un proceso de ruptura con la vieja práctica docente y entender y abrirse hacia diferentes verdades por muy opuestas que sean a la nuestra.
Desde esta óptica habría que repensar la docencia, la cual asumimos como fenómeno social, entender que la informática y las diferentes tecnologías nos han llevado a un crecimiento macro, pero ese crecimiento ha sido acompañado de efectos a veces perversos para la humanidad. En consecuencia vemos el acto docente como un acto interdisciplinario, donde enseñar implica ver el objeto de estudio en diferentes perspectivas, y puntos de vistas, donde los planes d estudios deben dirigirse hacia enfoques interdisciplinarios, y para ello es fundamental la docencia compartida. Donde el estudiante observa como un problema se puede atacar desde diversos enfoques, de manera integral
. Donde el docente es un generalista –especialista, no un sabelotodo, pero que pone en juego toda su potencialidad en la solución del problema que enfrenta, y en conjunción con sus colegas con los cuales comparte y
Cada disciplina aporta su cuota para la solución del problema.
• Esto implica que el aula se convierte en un centro promotor real del aprendizaje, sea presencial o virtual.
• Se puede reorganizar el programa en función del problema propuesto.
• Se promueve la formación integral del alumno.
• Se realiza un trabajo individual, en equipo u colectivo.
• Se promueve una visión holística de la ciencia y de su necesidad de avanzar apoyándose en las diferentes disciplinas,
• Se promueve la calidad y excelencia de una docencia asociándola a la pertinencia social.
• El docente no trabaja aislado sino con sus congéneres en función de un aprendizaje más integral.
La estructura del trabajo tiene una cierta autonomía por parte de sus autores, pero nos anima un propósito y un objeto de estudio común: la docencia compartida. No ofrecemos recetas pedagógicas, nuestro trabajo es producto de la experiencia en el aula, de experimentar los mejores caminos en el proceso de enseñar y aprender. Nuestra reflexión teórica se nutre del trabajo académico y dinámico en el aula de clases, sea virtual o presencial. Es una propuesta que parte de la realidad.
Iniciamos nuestro trabajo con un primer capítulo destinado a la docencia compartida a la cual tratamos de conceptualizar y caracterizar. El segundo capítulo trabajamos el aula desde un enfoque sistémico. Y un tercer capítulo donde colocamos varios ejemplos de la experiencia vivida en el aula de clases.
En síntesis este texto reúne nuestras ideas de hacer un tipo de docencia diferente, partiendo de la idea que la docencia es una actividad compleja y cuyo ejercicio va mucho más allá de tener una actitud vocacional o profesional.
Los autores.
No hay comentarios:
Publicar un comentario